Menorquinas, ibicencas,
mis sandalias sin tacón
son el calzado que uso
en el París del amor.
Voy pisando las aceras
que pisó Napoleón
cuando iba a la guerra
sin olvidar el amor.
Mis sandalias ibicencas
son cómodas y van mejor
que los zapatos que llevan
un duro y alto tacón.
Seguro que para el año
las tendré para usar
porque son de piel de vaca
y no romperán en dos.
Aquí te dejo el link
para que mires mejor
las fotos de las sandalias
que enamoran a Dios:
No hay comentarios:
Publicar un comentario